Por José Miguel Flores y Pablo Acevedo, socios directores de Flores Acevedo Abogados

La pandemia y crisis económica obligó a muchas empresas de la Región del Biobío a incorporar a sus procesos elementos de transformación digital, para acomodarse al teletrabajo, ser más eficientes en costos por la baja de ingresos y enfrentar las restricciones de movilidad. Muchos de estos cambios transitorios se fueron transformando en permanentes, generando nuevos modelos de negocios.

En este contexto fue fundamental el rol de algunas startups, que son emprendimientos que desarrollan productos y/o servicios innovadores, con un gran potencial de crecimiento en el corto plazo. Por ejemplo, la empresa local Cicla3D, que produce filamentos de cobre usados en la confección de mascarillas ya está en Estados Unidos. También Lobby Control que ayuda a la gestión de riesgos de incendio en edificios y condominios en colaboración con Bomberos, ya opera en Concepción y crece en Santiago. Otra es Bifidice Biobío, que distribuye en toda la región helados con probióticos, clave para la salud de niños y adultos. Estos son algunos ejemplos de la inmensa cantidad de emprendimientos innovadores que se están gestando en Biobío.

Esto es consecuencia del trabajo realizado por diversos actores locales, que han logrado posicionar a la región como un foco generador de emprendimientos innovadores, en base a un ecosistema en pleno desarrollo y que ha favorecido el surgimiento de startups en lo industrial, social, tecnológico y cultural, y con un fuerte foco en el triple impacto (económico, social y medioambiental).

Incubadoras y aceleradoras de negocios como Incuba Udec y Gearbox en la Universidad de Concepción, UDD Ventures en la Universidad del Desarrollo y Acelera Latam, son agentes fundamentales de este desarrollo. A las que se suman los actores privados locales como la recién creada Corporación Conce+10, Compite, Casa W y Madesal Circular, que han puesto recursos y tiempo en la creación del ecosistema emprendedor. Incluso, corporaciones nacionales como el G100 se han fijado en la región y realizó, con éxito, su versión local del campeonato Nada Nos Detiene.

Si bien hemos avanzado, nos queda mucho por mejorar, sobre todo en captar más inversión. Gran parte de los emprendimientos locales se han desarrollado y validado con recursos propios, de amigos o cercanos, de sus propias ventas o con fondos de subsidios públicos. La incidencia de inversión por terceros es aún muy baja. Es importante impulsar el involucramiento de inversionistas locales en etapas tempranas, motivando la creación de fondos de inversión privados, fomentando y agrupando a inversionistas ángeles, incentivando a los family offices locales y a las empresas de la región, a la generación de corporate venture capital o de áreas de company builder.

Mejorar el acceso a la información, fomentar la reunión y educación, para motivar a muchos más inversionistas en emprendimientos en etapas tempranas, es un gran desafío y un buen punto de partida.

Columna publicada por el diario El Sur

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